ritual casero
Durante los días que van del 31 de octubre al 2 de noviembre, el velo que separa el mundo de los vivos y el de los muertos se hace más delgado. En distintas partes del mundo —desde el antiguo Samhain celta hasta el Día de Muertos en México— millones de personas encienden velas, rezan y recuerdan a quienes partieron.
Es un tiempo de conexión espiritual, donde la memoria y la energía se entrelazan.
Este ritual está pensado para honrar a los difuntos y pedir su guía o protección, no para invocarlos ni llamar su presencia directa. La intención es crear un momento de recogimiento y respeto, un espacio sagrado donde la magia actúa a través de la gratitud, el amor y la memoria.
Preparación del Altar
El altar será el punto de unión entre tu mundo y el de los difuntos.
No necesitas nada complicado: lo esencial es la intención sincera y un espacio limpio y tranquilo.
Dónde colocarlo
Busca un lugar donde puedas estar en calma. Puede ser una mesa pequeña, un rincón de tu casa o una repisa. Si lo deseas, cúbrelo con un paño blanco o negro (el color que más te inspire respeto y recogimiento).
Qué necesitas para el altar
- Una Vela Blanca (o varias): representa la luz que guía a las almas.
- Un Vaso con Agua: símbolo de pureza y canal de comunicación con el mundo espiritual.
- Flores Naturales, preferiblemente blancas: evocan la vida y la transitoriedad una vez cortadas.
- Pan, Frutas o Dulces: pequeñas ofrendas que representan la abundancia y el afecto hacia los difuntos.
- Una Foto o Símbolo de los seres fallecidos o de las almas difuntas (si era alguien conocido y no tienes una foto, puedes escribir su nombre en un papel).
- Incienso o Hierbas (como romero, laurel o copal): ayudan a purificar y elevar la energía del espacio.
- Oración de los Difuntos (puedes usar esta o alguna otra que consideres más adecuada): esta oración ha sido especialmente escrita para este ritual.
«En el silencio de esta noche que une mundos,
enciendo esta luz para quienes caminan más allá del velo.
No os llamo con temor, sino con respeto.
No os busco en la oscuridad, sino en la memoria que aún brilla.
Que esta llama sea faro en vuestro sendero,
que este humo os lleve mi gratitud,
y que el agua pura os refleje el amor que nunca muere.
Espíritus antiguos, guardianes del tiempo y del linaje,
los honro con palabras, con silencio y con verdad.
A vosotros, que fuisteis carne y ahora sois viento,
que fuisteis voz y ahora sois eco,
os ofrezco pan, flor y llama.
Proteged este hogar, guiad nuestros pasos,
y que vuestro recuerdo sea escudo contra toda sombra.
Que la paz de los vivos y la paz de los muertos se encuentren aquí,
donde el fuego no quema, sino ilumina,
donde la muerte no separa, sino transforma.
Que el velo se cierre con dulzura,
y que solo la luz permanezca entre nosotros.
Así sea,
por los que fueron, los que son y los que serán.»
Sobre la fotografía o símbolo del alma
Si tu petición va dirigida a un ser querido fallecido, coloca su fotografía o escribe su nombre completo en un papel. Puedes acompañarlo con una flor o un objeto que te recuerde su presencia.
En cambio, si deseas pedir guía o protección a los difuntos en general, sin dirigirte a nadie en particular, coloca una imagen simbólica: puede ser una figura de luz, un dibujo de almas, una vela encendida o incluso una imagen creada por ti que represente a las almas que caminan en paz. Lo importante es que sientas que esa imagen canaliza respeto, calma y apertura.
Puedes descargar esta imagen simbólica para acompañar tu ritual o colocarla en tu altar como representación de los espíritus protectores y guías.

Ofrendas opcionales
Cada persona puede añadir algo personal: una carta, un objeto que pertenezca a un ser querido, un perfume, o algo que evoque buenos recuerdos.
Si no tienes nada físico, bastará con cerrar los ojos y recordar con amor.
precauciones
No dejes las velas cerca de nada inflamable. Si sales de casa, mi consejo es que apagues las velas. Puedes volver a encenderlas cuando vuelvas.
Realización del Ritual
Cuando tengas todo preparado, con todo colocado en tu altar, enciende la vela (o velas) y el incienso o hierbas con calma. Respira profundamente tres veces, dejando fuera cualquier preocupación o ruido interno. Piensa que, en ese instante, estás abriendo un pequeño canal entre los mundos, sostenido por el respeto y la luz.
Puedes comenzar diciendo en voz alta o mentalmente una frase sencilla, como:
“Luz de los vivos, guía de los muertos.
Que esta llama sea un puente de paz y memoria.
A quienes partieron, ofrezco amor, gratitud y mi respeto.
Que su sabiduría me acompañe y su protección me envuelva.”
Deja que el incienso o las hierbas se consuman lentamente. Mientras tanto, puedes hablar con las almas difuntas en silencio, pedir su guía o simplemente agradecerles.
Permanece unos minutos observando la llama de las velas, sintiendo la calma que trae la conexión. No fuerces nada; la magia aquí nace no solo del ritual en sí, sino también del corazón.
Cuando lo consideres oportuno, puedes leer la oración de los difuntos que he escrito para este artículo o la tuya propia. Si te resulta más cómodo, puedes escribir tus peticiones en un papel y dejarlo junto al vaso de agua o hacer ambas cosas.
Puedes repetir este proceso delante del altar varias veces durante el día o los días que dure. Puedes repetir la oración cuantas veces necesites y hablar con las almas el tiempo que lo consideres necesario.
despedida y agradecimiento
Cuando consideres que este ritual está llegando a su fin, considera despedirte de las almas difuntas y agradecerles su bendición y ayuda. Hazlo a tu manera, con tus propias palabras. Trae a la memoria su recuerdo si eran seres queridos, o piensa en la luz que proyectan las almas sino las conocías. Piensa en el viaje que están recorriendo y que recorreremos todos. Hazlo desde la profundidad de tu alma, busca la sintonía de la luz y síguela dentro de ti cuando la veas. Y recuerda, que como ellas tu también eres luz, y que tu, también eres la expansión.


