El Tarot
El tarot, con sus misteriosas cartas y simbología enigmática, ha fascinado a la humanidad durante siglos. Desde sus orígenes en la Europa medieval hasta su popularidad en la cultura contemporánea, el tarot ha evolucionado y se ha adaptado a lo largo del tiempo, reflejando los cambios sociales, culturales y espirituales de cada época. Desde sus primeras manifestaciones en la antigüedad hasta su papel en el mundo moderno, los secretos y las historias que han convertido a estas cartas en un objeto de estudio y admiración son muchas. Este es un viaje a través del tiempo para descubrir cómo el tarot ha influido en la vida de innumerables personas a lo largo de la historia.
El tarot tiene sus raíces en la Europa del siglo XV, particularmente en Italia. Las primeras barajas de tarot conocidas, como el tarot Visconti-Sforza, fueron creadas para la nobleza italiana y se utilizaban principalmente para jugar a un juego de cartas llamado “tarocchi”. Aunque en sus inicios no se empleaban para la adivinación, a finales del siglo XVIII, ocultistas franceses comenzaron a asignarles significados esotéricos y a utilizarlas para la cartomancia.
Etimología
- Origen Francés
- La palabra “tarot” proviene del francés “tarot”, que a su vez deriva del italiano “tarocchi” (singular “tarocco”). El origen exacto de “tarocchi” es incierto, pero hay varias teorías sobre su procedencia.
- Origen Árabe
- La palabra “tarocchi” podría derivar del árabe “taraha”, que significa “rechazar” o “poner a un lado”.
- Esta teoría se basa en la influencia árabe en la península itálica durante la Edad Media.
- Teoría Árabe Alternativa
- Otra posibilidad es que la palabra provenga del árabe “tariqa”, que significa “vía de conocimiento”.
- Origen Italiano
- “Tarocchi” podría estar relacionado con la palabra italiana “taroch”, que significa “tontería” o “locura”.
- Este término se utilizaba en el siglo XVI para describir algo sin sentido, lo que podría haber sido una referencia a la naturaleza enigmática de las cartas.
- Teorías Esotéricas
- Algunos ocultistas del siglo XVIII, como Antoine Court de Gébelin, sugirieron que “tarot” deriva de las palabras egipcias “Tar” (camino) y “Ros” (rey), interpretándolo como “el camino real de la vida”.
- Otra teoría esotérica sugiere que “tarot” proviene del egipcio “A” (doctrina) y “Rosh” (Mercurio), lo que significaría “Doctrina de Mercurio”.
- También se menciona que podría provenir del nombre del dios egipcio de la oscuridad, Taur, que significa “consultar”.
- Teoría Hebrea
- Algunos creen que “tarot” desciende de “Thorah” (Torá), el libro hebreo de la ley.
La Teoría Hebrea
La Teoría Hebrea del tarot propone que la palabra “tarot” podría derivar de “Thorah” o “Torá”, el libro sagrado de la ley en la religión judía. La Torá (תּוֹרָה en hebreo), que significa “enseñanza” o “doctrina”, contiene los cinco primeros libros de la Biblia hebrea: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Estos textos son fundamentales para la tradición judía y han influido en diversas corrientes esotéricas a lo largo de la historia.
Según esta teoría, el tarot, con sus ricos símbolos y arquetipos, podría tener raíces en antiguas tradiciones esotéricas que incluyen elementos de la mística judía. Los defensores de esta idea sugieren que los 22 arcanos mayores del tarot podrían estar relacionados con las 22 letras del alfabeto hebreo, cada una con su propio significado y simbolismo.
Sin embargo, es importante señalar que esta conexión no es ampliamente aceptada en la comunidad académica. La mayoría de los historiadores del tarot consideran que sus orígenes se encuentran en Europa durante el siglo XV, específicamente en Italia, donde se utilizaba como un juego de cartas antes de ser adoptado por ocultistas y místicos en siglos posteriores.
A pesar de la falta de evidencia histórica sólida que respalde una conexión directa entre el tarot y la Torá, la teoría sigue siendo una fascinante especulación que invita a reflexionar sobre las posibles influencias culturales y espirituales en el desarrollo del tarot. Esta perspectiva añade una capa de profundidad y misterio al estudio de estas cartas, que continúan siendo una herramienta popular para la introspección y la adivinación en la actualidad.
Simbología Hermética
Aunque este tema da para otro artículo, no he podido dejar pasar, como seguidora de los principios herméticos, la de esta figura, Thoth, la deidad egipcia, que es reconocido como el dios de la escritura, la sabiduría y la magia. Representado con cabeza de ibis, Thoth era esencial en la mitología egipcia, actuando como escriba divino y guardián del conocimiento. Sus connotaciones místicas y mágicas están ligadas a la transmisión de secretos sagrados y la capacidad de manipular la realidad mediante la palabra escrita.
Para mí, como seguidora de las obras de Hermes Trismegisto (el Kybalion, la tabla de esmeralda o el Asclepio), no es difícil asociar al gran hermetista con la figura mítica de Thoth. Hermes Trismegisto, el tres veces grande o Hermes el Atlante. Asociada con la sabiduría esotérica, ha dejado una huella en la tradición del tarot. Su influencia se percibe en la conexión entre las enseñanzas herméticas y la simbología presente en algunas cartas del tarot. El tarot, en parte, refleja la filosofía hermética que aborda principios espirituales y místicos. La figura de Hermes Trismegisto aporta una dimensión de conocimiento oculto y simbolismo al tarot, enriqueciendo su profundidad interpretativa.
Antiguo Egipto
Algunos estudiosos sugieren que el tarot tiene sus raíces en el antiguo Egipto, donde se practicaba una forma temprana de adivinación utilizando cartas. Se cree que los conocimientos esotéricos y simbólicos de los egipcios influyeron en la creación de las cartas del tarot, que se utilizarían posteriormente para interpretar el destino y la naturaleza humana.
El tarot tiene una rica y compleja historia que se remonta a varios siglos, pero es importante aclarar que no hay evidencia histórica sólida que respalde su origen en el antiguo Egipto. La concepción moderna del tarot como lo conocemos hoy en día se ha desarrollado a lo largo del tiempo, fusionando elementos de diversas tradiciones culturales y espirituales.
El origen del tarot es un tema debatido entre los historiadores y los entusiastas del tarot. Aunque algunos han especulado sobre su conexión con antiguas prácticas esotéricas, la mayoría de los estudiosos no respaldan la idea de que el tarot provenga directamente del antiguo Egipto. La evidencia histórica más sólida sitúa la creación de las cartas de tarot en Europa, específicamente en Italia, durante el siglo XV.
La baraja de tarot, como se conoce hoy, consiste en 78 cartas divididas en los Arcanos Mayores y Menores. Los Arcanos Mayores representan situaciones arquetípicas y personajes simbólicos, mientras que los Arcanos Menores se asemejan más a las cartas de la baraja de juego estándar, pero con significados simbólicos adicionales.
Aunque el tarot ha capturado la imaginación de muchos con su rica simbología y significados esotéricos, no hay pruebas sólidas que respalden su origen en el antiguo Egipto. La baraja de tarot, tal como la conocemos hoy, floreció en la Europa del siglo XV y desde entonces ha evolucionado para convertirse en una herramienta espiritual y de autoconocimiento.
La Edad Media
En la Edad Media, el tarot no existía en la forma en que lo conocemos hoy. Aunque hay algunas teorías que sugieren la existencia de juegos de cartas similares al tarot en culturas antiguas, no hay evidencia concluyente de que el tarot tal como lo conocemos haya surgido durante la Edad Media.
El tarot como herramienta esotérica específica parece haberse desarrollado más tarde, en el Renacimiento italiano. Sin embargo, durante la Edad Media, hubo diversas influencias culturales y espirituales que sentaron las bases para la eventual aparición del tarot esotérico.
Durante la Edad Media, se desarrollaron diversas formas de adivinación y prácticas esotéricas en Europa. La astrología, la alquimia y la cábala eran disciplinas que gozaban de popularidad y estaban relacionadas con la búsqueda del conocimiento oculto y la comprensión de lo divino.
Las cartas de juego en sí mismas eran conocidas y jugadas en Europa durante la Edad Media y las primeras referencias escritas a juegos de cartas datan del siglo XIV. Sin embargo, no hay evidencia directa de que estas cartas medievales estuvieran relacionadas con el tarot esotérico.
La Edad Media no fue el periodo en el que el tarot esotérico se desarrolló; más bien, fue en el Renacimiento cuando las influencias culturales, espirituales y místicas se fusionaron para dar origen a la forma esotérica del tarot que conocemos hoy.
El Renacimiento
El Renacimiento, un periodo cultural y artístico que abarcó aproximadamente desde el siglo XIV hasta el siglo XVII, fue una época de gran florecimiento intelectual en Europa. Durante este período, el tarot experimentó una transformación significativa, pasando de ser un juego de cartas a convertirse en una herramienta esotérica utilizada para la adivinación y el autoconocimiento. A mediados del siglo XV, las cartas del tarot ya se utilizaban para la práctica de la cartomancia y se imprimieron los primeros mazos conocidos.
Se cree que las cartas de tarot evolucionaron a partir de los juegos de cartas comunes de la época. La baraja clásica de tarot compuesta por 78 cartas, divididas en Arcanos Mayores y Menores, comenzó a tomar forma. Los Arcanos Mayores, con sus imágenes simbólicas y arquetipos, se convirtieron en el foco de la interpretación adivinatoria.
Durante el Renacimiento, las prácticas esotéricas y la alquimia estaban en auge, y el tarot se integró en este contexto. Aparecieron tratados y manuales que explicaban la interpretación de las cartas en términos de simbolismo esotérico y se asociaron con conceptos astrológicos y alquímicos. Figuras como el filósofo Marsilio Ficino y el poeta Giovanni Pico della Mirandola también contribuyeron a la popularización de la simbología esotérica. La conexión entre las cartas y conceptos como la Cábala y la Astrología se fortaleció, creando una base sólida para el desarrollo del tarot como una disciplina esotérica durante siglos posteriores.
El tarot, tal como lo conocemos hoy, tiene sus raíces en la Europa del Renacimiento. Las primeras referencias documentadas al tarot provienen de Italia en el siglo XV. En ese tiempo, las cartas de tarot eran conocidas como “carte da trionfi” o “cartas de triunfos” y se utilizaban principalmente para jugar a un juego de cartas llamado tarocchi. El mazo de tarot más antiguo que se ha conservado es el Tarot Visconti-Sforza, creado en el siglo XV por Filippo María Visconti y su yerno Francesco Sforza, duques de Milán. Este mazo es un testimonio valioso de la historia y el arte del tarot, y está compuesto por cartas ricamente decoradas con materiales preciosos como pan de oro y lapislázuli.
Aunque el tarot se utilizaba inicialmente como un juego de cartas, su uso para fines adivinatorios y esotéricos comenzó en el siglo XVIII. Fue entonces cuando ocultistas y eruditos europeos se sintieron atraídos por la rica simbología y las imágenes enigmáticas de las cartas, lo que llevó a la creación de nuevas barajas y sistemas de interpretación basados en el tarot original italiano.
El Siglo XVIII
Aunque existen varios tipos de mazos de tarot, el Tarot de Marsella se destaca como uno de los más antiguos y emblemáticos. Su diseño clásico, con cartas ricamente ilustradas, se convirtió en el estándar para muchos mazos posteriores. A medida que el tarot ganaba popularidad en el siglo XVIII, se convirtió en una herramienta utilizada no solo para la adivinación, sino también para la reflexión espiritual y la autoexploración.
En el siglo XVIII, el tarot experimentó una transformación significativa que lo llevó a convertirse en una herramienta esotérica y de adivinación. Este período marcó el auge del interés por lo oculto y lo místico, impulsado en parte por la Ilustración y el auge del espiritualismo. Las cartas de tarot evolucionaron para incorporar la rica simbología y la estructura que reconocemos hoy en día.
Durante el siglo XVIII, especialmente en la Francia de la Revolución, el tarot comenzó a asociarse con prácticas adivinatorias y esotéricas. Las barajas de tarot, ahora compuestas por los Arcanos Mayores y Menores en su forma moderna, adquirieron un significado más profundo y se utilizaron como herramientas para la autoexploración, la adivinación y la conexión con lo divino.
Una figura clave en esta evolución fue Antoine Court de Gébelin, un clérigo y masón francés. En su obra «Le Monde Primitif» (El Mundo Primitivo), publicada a fines del siglo XVIII, Gébelin propuso que el tarot tenía raíces en la antigüedad egipcia y que sus cartas contenían un conocimiento esotérico. Aunque sus ideas no estaban respaldadas por evidencia histórica sólida, tuvieron un impacto duradero en la percepción del tarot como un sistema simbólico con profundidades ocultas.
En este contexto, el tarot se separó gradualmente de su origen como un juego de naipes y se convirtió en una herramienta respetada en círculos esotéricos y de adivinación, sentando las bases para su uso extensivo en prácticas metafísicas y espirituales en los siglos posteriores.
El Siglo XIX
Durante el siglo XIX, el tarot experimentó un renacer en el ámbito esotérico y ocultista. Figuras como Eliphas Lévi y Aleister Crowley se involucraron en su estudio, añadiendo capas adicionales de simbolismo y misticismo. La conexión entre el tarot y la cábala, así como la asociación con la magia ceremonial, se profundizó.
En el siglo XIX, el tarot continuó su viaje hacia lo esotérico y la adivinación, consolidando su posición como una herramienta respetada en círculos ocultistas y místicos. Durante esta época, varias figuras influyentes contribuyeron a dar forma y difundir el uso del tarot en contextos esotéricos.
A mediados del siglo XIX, el Tarot de Marsella experimentó un renacimiento. Este diseño de cartas, con sus imágenes icónicas y simbología rica, se convirtió en uno de los más populares y duraderos. Figuras como Jean-Baptiste Alliette, también conocido como Etteilla, jugaron un papel crucial en la popularización del Tarot de Marsella y su asociación con la adivinación.
El interés en lo esotérico y lo místico floreció durante el Romanticismo, y el tarot se benefició de este resurgimiento. Sociedades secretas, como la Orden Hermética de la Golden Dawn (Aurora Dorada), incorporaron el tarot en sus prácticas rituales y lo consideraron una herramienta poderosa para la exploración espiritual y la adivinación.
A principios del siglo XX, el tarot experimentó otra transformación significativa con la creación del Tarot Rider-Waite. Diseñado por la artista Pamela Colman Smith bajo la guía del ocultista A. E. Waite, este mazo introdujo imágenes más detalladas y simbología evocadora en las cartas, estableciendo un estándar duradero para las barajas de tarot modernas.
A medida que avanzaba el siglo XIX, el tarot dejó de ser exclusivamente una herramienta de sociedades secretas y ocultistas para convertirse en una práctica de adivinación más accesible. Lectores de tarot profesionales ofrecían sus servicios en ferias, salones y consultas privadas, lo que contribuía a su aceptación generalizada.
El siglo XIX fue una época clave en la evolución del tarot, consolidando su lugar en la espiritualidad y la adivinación y estableciendo muchas de las prácticas y simbolismos que aún perduran en la actualidad.
El Siglo XX
A lo largo del siglo XX, el tarot se diversificó aún más. Surgieron nuevos mazos, cada uno con su propio enfoque y estilo artístico. El Tarot Rider-Waite, creado a principios del siglo XX, se convirtió en uno de los mazos más populares y sigue siendo referente en la práctica moderna de la lectura de tarot.
El siglo XX marcó una expansión y diversificación significativa en la práctica y la interpretación del tarot. Desde su consolidación en el ámbito esotérico hasta su inserción en la cultura popular, el tarot experimentó una evolución fascinante durante este período.
A lo largo del siglo XX, el tarot dejó de ser exclusivamente una herramienta esotérica y encontró su camino hacia la cultura popular. La iconografía del Tarot de Marsella y del Tarot Rider-Waite se volvió familiar para un público más amplio. Apareció en películas, libros y diversas formas de medios de comunicación, a menudo asociado con el misterio y la magia.
El siglo XX vio la creación de numerosos mazos de tarot, cada uno con su propio estilo y enfoque. Artistas y diseñadores reinterpretaron las tradiciones del tarot, dando lugar a barajas como el Tarot Crowley-Harris (Thoth), el Tarot Osho Zen y muchos otros. Estos mazos a menudo reflejaban corrientes espirituales y filosofías contemporáneas.
La conexión entre la psicología y el tarot ganó relevancia en el siglo XX. Carl Jung, el renombrado psicólogo suizo, exploró la relación entre los arquetipos del tarot y los conceptos psicológicos universales. Esta perspectiva psicológica influyó en la interpretación moderna del tarot como una herramienta de autorreflexión y autoconocimiento.
A pesar de la expansión en otras áreas, la adivinación con tarot experimentó un resurgimiento en la segunda mitad del siglo XX. Lectores de tarot profesionales ofrecían sus servicios en tiendas especializadas, ferias esotéricas y en línea, atrayendo a una audiencia diversa en busca de orientación y comprensión.
A medida que avanzaba el siglo, el tarot comenzó a recibir una mayor atención académica. Estudios e investigaciones exploraron sus orígenes, simbolismos y su impacto en la cultura. Aunque persistían las percepciones variadas sobre su autenticidad esotérica, el tarot continuaba siendo un tema intrigante y complejo.
El siglo XX fue un período de transformación y expansión para el tarot, desde su penetración en la cultura popular hasta su exploración desde perspectivas psicológicas y académicas. Este siglo sentó las bases para la diversidad y la aceptación contemporáneas del tarot en el siglo XXI.
Siglo XXI
En la actualidad, el tarot sigue siendo relevante en la cultura popular. Se ha integrado en la psicología, la espiritualidad y el arte y las lecturas de tarot son solicitadas por aquellos que buscan orientación y autoconocimiento. A través de su rica historia, el tarot ha demostrado ser más que un simple juego de cartas; es un medio de conexión con lo divino, la intuición y la sabiduría atemporal.
El siglo XXI ha presenciado un renacimiento aún más notable del tarot, con un aumento significativo en su popularidad, aceptación y diversificación. Aquí hay algunos aspectos clave de la evolución del tarot en el siglo XXI:
Con el auge de internet y las plataformas digitales, el tarot se volvió fácilmente accesible para una audiencia global. Lecturas en línea, aplicaciones de tarot y comunidades virtuales permitieron que las personas exploraran el tarot desde la comodidad de sus hogares.
El siglo XXI ha visto la creación de una amplia variedad de mazos de tarot, cada uno con temáticas únicas y enfoques artísticos. Desde mazos basados en mitología hasta aquellos que exploran la diversidad cultural, los diseñadores continúan reinterpretando el tarot para reflejar la pluralidad del mundo contemporáneo.
El tarot ha dejado de ser un fenómeno marginal y ha ganado aceptación en la corriente principal de la cultura. Se ha integrado en la moda, el arte, la música y la literatura, lo que contribuye a su reconocimiento y normalización en la sociedad.
El tarot ha encontrado un espacio significativo en el ámbito terapéutico y de autoayuda. Muchas personas recurren al tarot como una herramienta para la reflexión personal, la toma de decisiones y la gestión del estrés. Esta perspectiva ha llevado a la integración del tarot en prácticas terapéuticas alternativas.
Las comunidades de tarot en línea han florecido en el siglo XXI. Plataformas sociales, foros y grupos dedicados permiten que entusiastas y profesionales del tarot compartan conocimientos, experiencias y ofrecen lecturas en línea. Esto ha contribuido a la creación de una red global de amantes del tarot.
El tarot del siglo XXI abraza la inclusividad y la diversidad. Se han desarrollado mazos que representan una gama más amplia de identidades, orientaciones y experiencias culturales, haciendo que el tarot sea más accesible y relevante para diversos grupos de personas.
El siglo XXI ha consolidado la posición del tarot como una práctica espiritual y culturalmente significativa. Su evolución continúa, adaptándose a las necesidades y la diversidad de la sociedad actual.
Un Legado Inmenso
El tarot ha recorrido un largo camino desde sus humildes comienzos en la Europa medieval hasta convertirse en una herramienta esotérica y de autoconocimiento en la actualidad. A través de los siglos, sus cartas han capturado la imaginación de muchos, ofreciendo un espejo simbólico de la condición humana y un medio para explorar los misterios de la vida. Desde sus primeras manifestaciones como un juego de cartas para la nobleza italiana hasta su adopción por ocultistas y místicos, el tarot ha evolucionado y se ha adaptado a los cambios sociales y culturales de cada época.
El tarot no solo ha sido una herramienta de adivinación, sino también un objeto de estudio cultural y espiritual. Su rica simbología y sus significados esotéricos han inspirado a generaciones de artistas, escritores y pensadores. A través de sus arcanos mayores y menores, el tarot nos invita a reflexionar sobre nuestro pasado, a buscar respuestas en nuestro presente y a contemplar nuestro futuro con una perspectiva más profunda.
El tarot sigue siendo un testimonio de la rica herencia espiritual y cultural de la humanidad, uniendo a personas de diferentes épocas y culturas en una búsqueda común de conocimiento y comprensión. Su legado perdura, recordándonos que, aunque los tiempos cambien, la búsqueda de significado y conexión es una constante en la experiencia humana.


